Retiro de Coordinadores e Invitados

Entonces me dijo: “No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí”. Al tiempo que me decía: “¡La paz sea contigo, hombre altamente estimado! ¡Cobra ánimo, no tengas miedo!”» Mientras él me hablaba, yo fui recobrando el ánimo y le dije: “Ya que me has reanimado, ¡háblame, Señor!”  (Daniel 10:12, 19 NVI)

¡Y realmente el Señor nos reanimó y nos habló!

El fin de semana del 8 al 10 de marzo del 2019, casi 30 hermanos (los coordinadores de la comunidad junto a un buen grupo de invitados) tuvimos un retiro en Cedral de Aserrí.

La primera noche tuvimos un tiempo para compartir anécdotas de los primeros años de formación de la comunidad. Gastón, Carlos Alonso, Efraín y Lucas nos contaron sus experiencias, sus retos, las bendiciones y muchos otros detalles de lo que significó para ellos responder al llamado del Señor en esas épocas. Luego, tuvimos una interesante conversación sobre cómo eso sigue vigente en estos tiempos y que hay que seguir respondiendo.

El Señor nos concedió la gracia para llegar a los 40 años de vida en comunidad, y nos seguirá dando la gracia para responder y mantener viva esta comunidad por los próximos 40 años y muchos más.

Carlos Alonso Vargas nos compartió un tema sobre el carisma fundacional de la comunidad y cómo debemos conectarnos con ese carisma para que la comunidad siga manteniendo su esencia. Repasamos algunos elementos que son necesarios para vivir en comunidad de alianza: el sacrificio, el rol de pastores y padres, así como algunos elementos espirituales y prácticos de nuestro modo de vida.

Lucas Pérez nos compartió una reflexión bíblica sobre la paciencia en el liderazgo. Un llamado a confiar en el Señor, dejar que Él haga su obra por medio de nosotros y no desesperarnos cuando las cosas no salen como queremos o cuando queremos.

Gastón de Mézerville nos dirigió en una conversación sobre cómo manejar el desgaste. Aprendimos buenas prácticas para poder dar nuestra vida como una ofrenda al Señor, pero, al mismo tiempo, cuidar de no desgastarnos de un modo que nos impida seguir sirviendo a Dios y a la comunidad.

Todos estos temas fueron seguidos por conversaciones muy edificantes en plenario o en grupos pequeños en donde cada quién pudo compartir sus experiencias, sus dudas, sus retos y apoyarse mutuamente.

Tuvimos muchos momentos para compartir informalmente. Hubo una caminata retante el sábado en la mañana y también disfrutamos un buen rato después de la Celebración del Día del Señor en la noche.

El domingo por la mañana tuvimos una reunión de culto y alabanza.  Para comenzarla, Efraín Calderón nos dio una reflexión sobre el pasaje de Juan 15:

“Separados de mí, no pueden hacer nada”, en que se destacó lo esencial de la vida cristiana: que nuestra existencia ha de estar siempre unida al Señor como su centro y su fuente de vida y misión.  La asamblea fue muy ungida y edificante: el Señor nos habló mucho a todos y nos dio la oportunidad de responderle, consagrarle

nuestro servicio y tomar la decisión de asumir el llamado con valentía, confiando en su gracia, sus dones y su fortaleza.

Este retiro fue un tiempo de bendición abundante para los que tuvimos la dicha de participar y creemos que esa bendición llegará a toda la comunidad a través de las reuniones, grupos pastorales y de nuestra vida conjunta.

Le damos gracias a Dios por el llamado a la vida comunitaria, por haber tomado la iniciativa de formar un pueblo para él, por haber sembrado este árbol con las semillas de nuestras vidas entregadas. Confiamos en que el Señor nos seguirá cuidando para que podamos seguir creciendo y dando el fruto que la ciudad necesita.